Vivir en la playa tiene algo mágico.
He tenido la suerte de vivir cerca del mar bastante tiempo desde hace un par de meses (y espero que mucho más) y tengo que decir que esta cercanía da una sensación de paz y tranquilidad pocas veces experimentada. Dar un paseo por la orilla -andando o en bici- con un bonito atardecer de fondo tiene una componente que calma ,relaja y hace sentir bien a los sentidos...
No es nada nuevo que las playas tienen algo especial que hace sentir bien a las personas, y más aún cuando se mira con sosiego a ese infinito que llamamos horizonte...
como no, quería compartirlo con vosotros...
Un fuerte abrazo...
8a.
