La Frase del Día

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lunes, 19 de noviembre de 2012

"Soledad"

Y aquí una reflexión que me manda una buena amiga que me ha gustado mucho, qué importante es la soledad algunas veces...


Y el contestó:
Sin la soledad, el Amor no permanecerá mucho tiempo a tu lado.
Porque también el Amor necesita reposo, de modo que pueda viajar por los cielos y manifestarse de otras formas.
Sin la soledad, ninguna planta o animal sobrevive...
ninguna tierra es productiva por mucho tiempo, ningún niño puede aprender sobre la vida, ningún artista consigue crear, ningún trabajo puede crecer y transformarse.
La soledad no es la ausencia de Amor, sino su complemento.
La soledad no es la ausencia de compañía, sino el momento en que nuestra alma tiene la libertad de conversar con nosotros y ayudarnos a decidir sobre nuestras vidas.
Por lo tanto, benditos sean aquellos que no temen a la soledad. Que no se asustan con la propia compañía, que no se desesperan buscando algo en qué ocuparse, divertirse o qué juzgar.
Porque quien nunca está solo, ya no se conoce a sí mismo.
Y quien no se conoce a sí mismo comienza a temer el vacío"

Manuscrito encontrado en Accra (Paulo Coelho)


domingo, 2 de octubre de 2011

Vivir o No Vivir, esa es la cuestión...



Acostumbrados a una vida rutinaria, viendo pasar los días como si de algo sin importancia se tratara, sin tener en cuenta que cada día puede ser distinto, cada momento mágico... Un segundo que se va, ese no vuelve, y como se van los segundos se van los días...y así la vida...

Muchas veces pienso si realmente este mundo loco está haciendo de nosotros personas esclavas de un sistema que nos obliga a ser como somos, y quizás esta forma de actuar ante la vida no es la que nos llena por completo. Quizás somos ovejas de un rebaño, del que pienso que debemos salir con mucha frecuencia y ser conscientes de que existe si realmente queremos alcanzar la felicidad, que no es un estado al que se llega, sino una forma de entender la vida y comportarnos con nosotros mismos.

¿Aún tienes momentos que te hacen sentir?, ¿Aún esbozas una sonrisa ante algo que te ocurre?, ¿Aún tienes pasiones que te ponen el vello de punta?, ¿Aún tienes sueños?... Aún estás vivo, no dejemos que el tiempo pase como si no tuviera importancia, porque vida no hay más que una y lo que no hagamos hoy no lo podremos hacer mañana.

Cada día conozco gente que vive para trabajar, personas que no ven a su familia hace meses o que hace mucho tiempo que no le dan un abrazo a un amigo. Personas que han hecho de su vida una rutina tan perfecta que al final no hacen otra cosa que trabajar-comer-dormir. Muchos ganan mucha pasta, no lo dudo, pero no saben  lo que es verdaderamente importante.

Cada momento que somos felices nos hace ser mejores personas, con nuestros amigos y con el mundo que nos rodea, pero cada momento que nos amargamos estamos dejando de disfrutar, aprender, reflexionar, pensar con claridad...en definitiva, estamos dejando de vivir.

Proponte retos, superalos, revisa tus fallos, solucionalos, observa a los demás, aprende de ellos, comparte, sé generoso, no tengas envidia y sobre todo no juzgues a nadie, porque detrás de cada persona con la que te encuentras hay una historia, seguramente apasionante y una persona seguramente excelente...

Ahí dejo esa pequeña reflexión,

Abrazos...

8a.

jueves, 22 de julio de 2010

Cuentos Populares (7): "El padre, el hijo y el burro"


Un grande, un histórico, un clásico, uno de los más importantes colaboradores del blog me manda este cuento popular y yo muy gustoso lo publico. Es breve pero tiene mucho que rascar... (Como dice Daniel, que cada uno saque sus conclusiones...)


El padre, el hijo y el burro:


Se trata de un hombre que viajaba con su hijo y un burro dedicado a la venta ambulante de pueblo por pueblo. Al llegar al primer pueblo, el padre, que montaba sobre el burro mientras su hijo caminaba a su lado, se sintió avergonzado al escuchar los comentarios de los pueblerinos, que indignados lo criticaban argumentando que el sano y fuerte hombre holgazaneara sobre el animal mientras el joven crio se veía obligado a caminar.

Para evitar dichos comentarios decidieron viajar al revés, con lo que el niño montaba y el padre caminaba. En el segundo pueblo los comentarios que escucharon tampoco les agradaron, puesto que tachaban al hijo de vago y desconsiderado con su progenitor, que andaba junto al burro mientras el chaval gozaba de la travesía sin ningún esfuerzo, cargando al padre con las responsabilidades y el esfuerzo de la caminata.

En el pueblo siguiente aparecieron ambos sobre el animal, con lo que la gente comentaba con desdén como los dos humanos se aprovechaban de la bestia forzándola en exceso y sin tener consideración con el pobre animal, así pues, decidieron bajar ambos y caminar junto al pollino. Al llegar al último pueblo la gente los miraba burlona mientras se mofaban de la estupidez de ambos, que contando con un burro, caminaban desperdiciando su montura.


(anónimo)